Palabras infames sobre la moda

Nunca deja de sorprender la vigencia de la célebre respuesta de la Señorita Antioquia en el Concurso de Miss Colombia en el 2008. Se dicen muchas cosas del mismo modo en el sentido contrario. Hay tantas cosas que dicen lo que no quieren decir, que no se entienden porque no existe una intención, o que simplemente no dicen nada. Como este párrafo.

Pasa lo mismo cuando leo las editoriales de las revistas de moda nacionales, o los textos que acompañan las fotografías de tendencias. Se trata de un género de periodismo precario en donde la premisa “confunde y reinarás” es la base de cualquier cosa mal dicha, pues las editoriales de moda pegan sustantivos con adjetivos atemporales y cierran con frases sacadas del obituario del periódico. Para entenderlo mejor, un par de ejemplos. “Volvieron las rayas con toques ultrafemeninos” es una frase que se lee idéntica en una revista Cromos de 1970 o en una publicación de hace seis meses. En el hecho práctico, resulta una afirmación carente de contexto y que tampoco es algo sorprendente. ¿Cuándo se han ido las rayas o las prendas ultrafemeninas? ¿No han estado todo el tiempo a elección de la consumidora? Además, la relación entre moda y feminidad es un tema tan trasnochado que da ternura que se hable de eso como novedad.

debes ser femenina

O perlas como esta, tomada de la revista Infashion:

“De gran formato, coloridos y llamativos, aretes, brazaletes, collares y anillos del mundo de la bisutería son el complemento perfecto para un atuendo de tonos neutros, un look en total black o para reforzar el color en una pinta que mezcle estampados”.

Todo y nada. Es una quimera medianamente entendible porque hay fotos que acompañan el texto, o de lo contrario sería un pozo negro bastante vergonzoso. El inglés aparece como una herramienta que excusa la ridiculez, como si se perdiera algo al decir “negro total” en vez de total black. Además, me pregunto, qué collar o anillo no es parte del mundo de la bisutería… Estos son los textos típicos de una publicación que trata la moda como la cosa de la que tantos buenos editores y profesionales la han querido sacar: de la estupidez.

llorando por leer

Si de algo está compuesta la moda, es decir las prendas, los accesorios, los estilos y los objetos que la componen, es de referencias culturales que hablan de momentos económicos, históricos, políticos y sociales, porque los objetos tienen una vida social compleja y siempre interesante. Por supuesto que no se trata de hacer disertaciones culturales sobre cada cosa que la moda produzca, en parte por el público, en parte por la naturaleza de las revistas o los blogs de moda; pero no quiere decir que la manera en la que se escriba sobre ella deba ser anodina e irrelevante. Esas pequeñas acciones cargadas de pereza son las que hacen de las revistas de moda, de la crítica de moda y de la moda por extensión, asuntos carentes de interés.

Afortunadamente existen (pocos) buenos periodistas de moda y lectores interesados en aproximaciones más atrayentes sobre la moda. El acierto radica en conjugar el periodismo informativo, la reportería y la crítica cultural en textos cortos, sin la densidad de la academia, pero cargados de pequeñas luces que brinden mejores herramientas de comprensión para los lectores. Uno de estos buenos ejemplos es Angélica Gallón, la anterior editora de la revista Fucsia y actual directora de moda en Univisión. A propósito de la reciente pasarela de Chanel en Cuba, Angélica se lanza con un texto corto, que más bien es una colección de buenos apuntes, en el que presenta el hecho concreto del desfile con acotaciones sobre la inspiración estética de la que parten las prendas de Chanel y lo que significa política y culturalmente esta pasarela en Cuba. Deja al lector con una curiosidad que podría alimentar con otros textos que se ocupen más a profundidad del tema, sacando a la moda de esa pesada carga que la califica como trivial.

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En Enclosetada queremos apostarle a textos cada vez más elaborados e interesantes sobre la moda desde todas sus dimensiones, en donde hablar de una tendencia no limite a la suma de adjetivos que no conducen a ningún punto, o a editoriales de moda que pretenden hacer filosofía o literatura con un montón de ideas repetidas que bien podrían hablar de una inspiración caribeña o de una señora saltando un charco en Bogotá. Como dijo Oscar Wilde, “sólo las personas superficiales no juzgan por las apariencias”.

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