Golden Globe bañados de negro

Como feminista y como fashionista admito que me pareció preocupante la elección de estilo y de color que escogieron las actrices de Hollywood para apoyar el movimiento que denuncia el acoso sexual #metoo y #timesup. ¿Por qué? se preguntarán, así que déjenme desglosar el asunto y vengan a conversar conmigo sobre la 75va versión de los Golden Globe Awards.

Asociamos el color negro con sofisticación, sobriedad, elegancia, practicidad, duelo o luto lo que tendría sentido con la protesta, a través del código de vestimenta, que se propusieron llevar a cabo las actrices ayer en la noche.  No obstante, el color negro en la moda y el estilo también es percibido como un comodín para aquellos que no saben cómo vestirse o aquellos que quieren “jugar a lo seguro”. Por esta razón, me he cuestionado sí la elección de estas estrellas tenía un punto a favor o en contra de los emblemáticos hashtags que denuncian el acoso sexual en Hollywood y en el mundo.

Si se trata de disrupción desde el lenguaje de la moda el negro es la última elección en la que pensaría, pues no propone -como se deseaba- una pregunta, no incita al debate ni nos incomoda. Y sí, como feminista considero que #metoo y #timesup deben incomodar a mujeres y hombres por igual; las denuncias de las que son voceras estas famosas deben conseguir que hablemos del cuerpo de la mujer que ha sido tratado como mercancía por la industria cinematográfica desde sus inicios. Incomodar o agitar no es algo que se haga en Hollywood, claramente no fue algo que se hiciera anoche. Todas vistieron con prendas de grandes marcas, patrocinadas y estilizadas por una industria que también trata el cuerpo como vehículo de ganancia (la industria de la moda). Nadie intentó desde el discurso de su estilo y su elección de ropa sacudir las concepciones que tenemos de status quo; al contrario las nominadas y asistentes de los Golden Globe continuaron preservando y protegiendo muchos de los valores tóxicos que han denunciado.

Si ustedes están pensando cómo sería entonces una adecuada forma de simpatizar con #metoo y #timesup desde la moda, les recuerdo que pioneros como Coco Chanel, Yves Saint Laurent o Marc Jacobs nos mostraron que sí se puede repensar y desconfigurar el status quo dándole a las mujeres libertad de movimiento y expresión. Piense entonces por un segundo cuál habría sido su propuesta para asistir a esta afamada gala… ¿cree que es coherente ir adornada de hermosos textiles y joyas para proclamar que usted es más que su cuerpo?, ¿acaso ese marco funcionó?

Yo, en lo personal, habría usado algo violento, chocante, algo empoderador que le gritara al mundo que mi cuerpo es mío y eso fue lo que faltó, gritos. Porque cuando hablamos de acoso y de violencia sexual las sutilizas y las negociaciones no tienen mayor sentido.  Por lo que me atrevo a decir que la elección de estas actrices fue insulsa y se quedó en la buena intención. Desde la moda hubiera sido interesante, por una parte, haber llevado prendas que paralizaran la alfombra roja, prendas que expusieran el cuerpo por completo, pues no hay nada que intimide más a la industria Hollywodense y a la sociedad que la desnudez de una mujer que se apropia de su cuerpo y lo revela sin tapujos ni complejos.

Rihanna es el mejor ejemplo de lo anterior. En los premios CFDA su desnudez incomodó a la prensa, incomodó a otros asistente y su outfit incitó a un debate mediático que duró semanas, su elección de vestuario pasará a la historia; a diferencia de los vestidos negros de ayer que serán rápidamente olvidados en un par de semanas. Así que Rihanna gritó con su elección de ropa que ella es dueña de sí misma y que si quiere mostrarlo todo a todos, las personas tendrán que respetarla de igual manera, mirarla a los ojos para hablarle y entender que su cuerpo, aunque expuesto, no está extendiendo ninguna clase de invitación sexual.

Sí con la moda se buscaba decir algo de #metoo y #timesup las asistentes de los Golden Globes habrían podido hacer lo opuesto a Rihanna, es decir, cubrirse de pies a  cabeza con el fin de hacer algo más teatral. Mujeres asistiendo a estos premios totalmente cubiertas sería el performance ideal para ejemplificar lo que hace Hollywood con sus actrices y lo que hace la industria, también, con sus consumidoras: callarlas, invisibilizarlas y homogenizarlas. Prendas que las cubrieran totalmente, inclusos sus rostros, serían un grito estilístico que estimulara el debate y que resonaría en la historia.

Lady Gaga ya nos mostró que sí es posible ir cubierta a un evento como estos, aunque su objetivo era distinto, es un buen ejemplo de los riesgos que se pueden tomar desde la moda para decir algo de forma relevante.

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Como pueden ver por la cara de Eminen el atuendo cumple su cometido: causa estupor.

Para concluir, solo me queda decir que como mujer mi gran movida habría sido no asistir e incitar a mis colegas a lo mismo. ¿Por qué a participar de unos premios que organiza la industria que estoy denunciando?, ¿por qué hacerlo solo llevando una prenda negra y un bonito discurso? Estas actrices son el estandarte de muchas personas y las historias que vemos en las películas son la radiografía más completa de los imaginarios de nuestra sociedad. Por eso cuestiono su decisión de ir a los Golden Globe sonrientes, después de semanas de preparación personal (dietas y ejercicios) y horas con estilistas profesionales. En vez de quedarse en sus casas para darle una prueba al público y a sus colegas masculinos de lo que serían los premios y la industria cinematográfica sin ellas.

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Créditos de fotografía:

Evening Standard UK

El Huffington post

Apocalypstick.com

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